Orbitando en forma excéntrica

Advertencia:
El análisis que se presenta a continuación no requiere de amplios conocimientos para ser comprendido. Tampoco se encuentra refinado en conceptos y desarrollos, sino que está orientado a transmitir una perspectiva del autor sobre el arte contemporáneo. Los entendidos de las áreas que se nombran en el desarrollo encontrarán imprecisiones en el uso de ciertas definiciones o catalogarán algunas de sus conclusiones como forzadas o sin argumentos. Sin embargo, desarrollar este análisis cuidando cada concepto y razonamiento lo haría muy extenso, difícil de comprender y dejaría afuera al promedio de los lectores (e incluso al propio autor) (nota i).

Proposiciones

-Nadie tiene la autoridad absoluta para definir qué es arte y qué no.
-Somos seres que, en promedio, construyen sus vidas sobre certezas.
-No estamos educados para afrontar la duda (nota 1).

Desarrollo

En todo entorno se encuentran fácilmente personas que viven sus opiniones como verdades absolutas, incapaces de tomar distancia de sí mismos. En la mayoría de las actividades y situaciones de la vida diaria, lo planteado anteriormente no parece resultar ser un impedimento para despertarse todas las mañanas, trabajar y moverse medianamente en sociedad. Mientras uno se mantenga dentro de ciertos parámetros, las pequeñas verdades absolutas no se verán cuestionadas (ya sea por otros individuos o por propias dudas).

Supongamos que se catalogan distintas disciplinas, ocupaciones y profesiones y se separan en grupos según la cantidad de presunciones y certezas que son necesarias para ejercer, practicar y realizar la actividad. Al intentarlo, podremos caracterizarlas de diversos modos. Por ejemplo, según los requerimientos de la sociedad para permitir el ejercicio de dichas ocupaciones (¿es necesario un estudio universitario?, ¿puede ser sólo un entretenimiento?, ¿se ejerce en sociedad?). También podremos caracterizarlas según las consecuencias personales y sociales que trae su práctica (¿existe un crecimiento personal?, ¿se puede ganar un sueldo?, ¿se puede modificar el entorno social al ejercer?). Otra posibilidad es analizar qué se espera del que ejerce esta actividad (¿se esperan ciertas conductas morales?, ¿ocupa un lugar avalado por la mayoría de la sociedad?, ¿hay una creencia generalizada de que su actividad es vital?). Existen muchas preguntas que podríamos hacernos para dividir estas profesiones o disciplinas según sus características y, seguramente, cada persona encontrará una manera diferente de hacerlo.

Analicemos por ejemplo las siguientes disciplinas:

• Abogacía
• Medicina occidental (nota 2)
• Matemática
• Arte

Centrémonos primero en la abogacía. En esta disciplina encontraremos sin demorar que todo abogado se mueve alrededor de leyes acordadas. La mayoría de estas está escrita y varía ampliamente de sociedad en sociedad. Pero lo que se mantiene es que, en general, un abogado es un individuo que se dedica a estudiar, interpretar y hacer valer estos acuerdos entre individuos. Otra observación que se puede hacer es que no encontraremos ninguno que ejerza legalmente y que no tenga título universitario. De la misma manera, si una persona tiene título universitario de abogado diremos que es abogado y será aceptado como tal en el país en el que haya sido habilitado. No será importante saber cuántos casos ha resuelto. Sin título de abogado no se puede ejercer la abogacía y con título de abogado se es abogado (nota 3).
En el ejercicio del derecho ocurre algo particular: aunque la mayoría de las leyes necesarias estén escritas, existe la posibilidad de que dos abogados (o jueces) difieran en interpretaciones. En otras palabras, el ejercicio cotidiano de este tipo de profesiones permite, en algunos casos, la aplicación de un criterio personal. Cabe remarcar que este debe estar justificado en forma lógica pudiendo incluso remitirse a casos pasados (nota 4). Sin embargo, también existen casos en los que una ley es interpretada de una nueva manera nunca antes aplicada. En estos casos se dice que se está “sentando precedente” (y podrá usarse en casos futuros).
En conclusión: la interpretación personal de leyes es compleja, está muy acotada a casos pasados y al estudio de los casos particulares.
Centrémonos ahora en la medicina occidental. Al igual que en el caso anterior, no encontraremos un médico que ejerza legalmente su profesión sin título universitario. Y, si una persona tiene título de médico, se lo avala cómo tal aunque nunca haya ejercido su profesión.
La medicina es, a grandes rasgos, el resultado de miles de años de experiencias y observaciones sobre la salud y el comportamiento humano.
La mayoría de los médicos asume que para calmar un dolor de cabeza se puede intentar con aspirina u otro medicamento similar. Sin embargo podrá considerar que, en algunos casos, una migraña fuerte podría indicar meningitis. En ese caso solicitará exámenes específicos y no alcanzará con una aspirina. O sea que más allá de los libros, el médico deberá interpretar los síntomas en cada paciente.
Generalizando, la medicina actual puede ser vista como un estudio de casos estadísticos, interpretación de diversos indicadores, sus relaciones y sus consecuencias (nota 5).

Se analicen las variables que se analicen, el médico seguirá basándose en los casos vistos personalmente o estudiados previamente para analizar a un nuevo paciente.
Existe una rama que se dedica a revisar la validez de investigaciones ya aceptadas como ciertas, que chequea los métodos científicos, los razonamientos utilizados, el muestreo de pacientes, etc. Incluso en este área revisionista de la medicina, el mecanismo de cuestionamiento parece ser el mismo: ¿el método científico ha sido aplicado de forma correcta?, ¿esta investigación es representativa?, ¿existen variables que no se hayan tenido en cuenta?, etc.
Las incertidumbres en la medicina parecen resolverse del mismo modo por el que se obtienen las certezas en dicho campo: planteando el método científico, la observación y la estadística.
Enfoquémonos en la matemática. Esta disciplina del ámbito de las ciencias exactas se basa en verdades planteadas a priori para luego establecer las relaciones entre los elementos de dichas verdades.

Veamos la operación:

2 + 2

Nos resultaría imposible avanzar en el campo de la matemática sin antes asimilar ciertas nociones básicas. Por ejemplo: no podremos resolver la operación anterior si no comprendimos qué significan el “2” y el “+”. También debemos entender la operación de suma y el concepto de “número”, entre otras cuestiones. Generalizando, si no aceptamos y asimilamos el mecanismo de leyes y definiciones con las cuales funciona la matemática, no podremos movernos en el ámbito de la matemática.
El resultado desconocido de una operación se resuelve con las propias leyes en las que existe esa operación. O sea: las incertidumbres parecen darse dentro del mismo entorno de verdades propuestas. Esto se cumple siempre, aun en el límite del conocimiento matemático en el que la mecánica es similar: establecer nuevas reglas para encontrar nuevas relaciones (aunque las nuevas relaciones planteen nuevas incógnitas). Por lo que hay ciertos cuestionamientos que quedan fuera por el sólo hecho de estar moviéndose dentro de ese campo (ejemplo: ningún matemático se cuestionaría si los símbolos “2” y “+” deben ser escritos en computadora y con tinta negra para obtener “4” cómo resultado).

Entremos de una vez al campo del artístico evitando la pregunta: “¿qué es arte?” (nota 6) Si no contestamos la pregunta anterior, preguntaremos entonces: ¿quiénes hacen arte?
Los artistas, claro. Pero si no se definimos la palabra arte, ¿cómo definir quién es artista?
No se intentará definir, sólo se esbozarán algunas descripciones y caracterizaciones para acercarse al asunto con cuidado…

Para ser considerado artista no se requiere en forma obligada de:

• Estudios o títulos oficiales
• Valores morales / éticos
• Currículum / experiencia comprobable

• Posición social / económica
• Orientación política

Se podría decir también que una parte de la sociedad no considera al artista como actor necesario de la vida diaria. Por lo menos, no más necesario que un médico, un abogado, un docente, etc.
Sigamos en el camino de las descripciones:
Ya que se afirma que no hay un papel (nota 7) que certifique quién es artista y quién no, entonces no parece errado pensar que esto dependerá tanto de la persona en cuestión, como de su entorno.
No es lo mismo sentirse artista que ser considerado artista. Hay una gran distancia entre ambas.
Entonces se podrá diferenciar al artista aceptado como tal en cierto entorno, del que no es aceptado: si nadie de dicho entorno lo considera como artista, en ese entorno no será avalado cómo tal (aunque él se considere artista y sea considerado así en otros entornos). Podremos diferenciar al que posee gran consciencia sobre la reacción que genera su obra en los observadores, del que no posee dicha consciencia. Se podría intentar diferenciar a los artistas considerados de vanguardia, de los que no son considerados dentro de ese grupo. Un artista no ES un artista de vanguardia, sino que ES CONSIDERADO COMO artista de vanguardia DENTRO DE CIERTO ENTORNO.
También se podrá diferenciar al artista que está dentro del mercado, como del que no está dentro del mismo. Otra característica que puede ser remarcada es cuánta atención requieren para continuar con su arte. Algunos artistas no sienten la necesidad de la exposición y aprobación, ni urgencia por conocer la opinión de su entorno. Otros, en cambio, necesitan constantemente hacer públicas sus obras y son extremadamente dependientes del nivel de aceptación.
Se pueden remarcar diversas observaciones respecto de distintos tipos de artistas. Sin embargo, no se podrá asegurar que alguien que se siente artista no lo sea solamente analizando sus certezas o incertidumbres respecto de su obra.
No existe persona que tenga la autoridad absoluta y definitiva para decidir si una creación puede o no ser considerada obra de arte. Cuando todo parece demostrar que cierto objeto, acción, composición, etc. no es arte, de un lugar inesperado se reformula la perspectiva.
Al cotejar opiniones opuestas sobre una misma obra, se podrá concluir que no existe vara real como para medir y otorgar un veredicto final y objetivo. Esto es exactamente lo que imprime el carácter dinámico de la disciplina.
Recordemos la cuestión de las pequeñas verdades absolutas con las que se suele vivir sin problemas. ¿Se cumplirá esto para un artista?, ¿y para un crítico de arte?
Basándose en el análisis planteado anteriormente y extendiéndolo a otras disciplinas se dice:
“La duda en la mayoría de las profesiones es sólo un momento de transición entre certezas, hechos y conclusiones. En el arte, el mecanismo contrario es usual: la certeza puede ser sólo una pequeña transición entre grandes dudas. Y este mecanismo puede durar toda una vida.”

Hemos llegado al punto en el que queda claro que esta disciplina tiene una característica casi exclusiva. Difícil de comparar con otras ocupaciones o intereses del ser humano (quizás se podría relacionar con la filosofía) (nota 8).
Permite la coexistencia de artistas repetitivos, mecánicos, calculadores, estrategas, desafiantes, curiosos, exploradores, negociantes, introvertidos, cuestionadores, arriesgados, etc. No existe limitación a priori y eso convierte a la disciplina en un universo en el cual puede verse la esencia humana en su totalidad. Sólo es cuestión de abrir los sentidos.
La actividad artística parece ir en contra del tan falsamente necesario “tal o cual cosa está científicamente comprobada”. Las certezas están de moda en toda sociedad y el principal canal de entrada es la educación formal y las publicidades. Y si estas verdades son ofrecidas por la “sociencia” (nota 9), mejor aún. La gente confía en los científicos, si lo dicen ellos entonces debe ser cierto. Dirán: “Se habrán ocupado arduamente en confirmar las cosas a su modo antes de hablar”. La “sociencia” puede crear mucha comodidad y tranquilidad. Tanto como una nueva religión.
A los niños en la escuela todavía se les enseña que todo tiene una razón de ser y que las cosas ocurren por algo, este es el pivote de la cultura actual. Y a su vez, el resultado de la educación clásica es la cultura actual (nota 10). Hay que aprender la lección y repetirla, porque así se conseguirá pasar de nivel (y eso parece ser bueno). Habrá que competir, porque es lo que hacen los adultos. Hay que aprovechar el tiempo, llegar antes que el resto. Y esto implica estar despierto, seguro de la meta que se busca. Hay que conseguir grandes éxitos. Hay que aferrarse a la vida. Hay que vivir largo tiempo.
En general, tanto en la escuela como en el resto de la vida, parecería ser que el ganador es el más decidido. Los humanos vivimos adictos a las certezas. Parecen dar continuidad a la vida. Nuevamente, la duda es sólo un instante entre decisiones. Y al estar seguro de un todo se es más funcional a la misma dinámica de la que provenimos, nos protege un marco de costumbres. ¿Acaso es cómodo el auto cuestionamiento constante? No, a priori parece un lugar muy molesto.
La certeza hace avanzar, acelerar. Y funciona: se mantiene la cabeza dirigida, como en piloto automático. Eso implica un cierto olvido de que somos seres mortales, de que la vida termina. ¿Acaso al despertarnos cada mañana pensamos que quizás a la noche hayamos muerto? La mayoría no.
La duda todavía no es bien vista ni practicada en esta sociedad.

Se enuncia:

• “Todas las falsas certezas y presunciones de la vida diaria provocan el olvido de la noción de muerte”
• “El ejercicio constante de la duda y el cuestionamiento no facilita el olvido de la noción de muerte”

• “El arte, entre sus diversos mecanismos, suele aceptar largos procesos de duda y auto cuestionamientos del artista (tanto a la hora de la creación como de la exposición)”

¿Será que el arte sin la certeza como estandarte evoca a la mortalidad del propio ser? Si fuese así, ejercitando la duda podríamos obtener preciadas perspectivas sobre la propia vida. Un lugar más cercano a la muerte. Mirar la finitud del ser desde la infinitud del arte. Y, a su vez, obtendríamos un juicio distinto frente a toda situación que se nos presente. Un método para juzgar desde otro plano a todas las supuestas verdades, dirigir la vida en nuevas direcciones.

¿Y qué mejor para sentirse vivos que tener las riendas de la propia vida?
Una persona que no se cuestiona sus propias hipótesis, sus propias limitaciones, es similar a un artista estancado. Que adopta una estrategia continua para perdurar en el mercado, aferrado a falsedades subjetivas. Es el abandono de la búsqueda. La finalización decisiva de un vuelo experimental.
Es la victoria de las falsas certezas sobre la auténtica incertidumbre. La necesidad de la falsa inmortalidad sobre la cruda idea de muerte.

Conclusiones

• El artista que muere buscando, desaparece en pleno vuelo.

• El arte, por incierto, evoca a nuestra muerte. Potencialmente cuestiona toda certeza conocida. Permite infinitas perspectivas para reubicar las verdades en forma subjetiva. Por lo tanto, desafía los mecanismos de toda sociedad.

• El arte es una herramienta vital. Es hora de incluirla en forma decisiva en la educación oficial, dándole el mismo nivel de importancia que la matemática, la historia, la lengua, la geografía, etc.

La existencia del arte remite a los dipolos indivisibles
Muerte / Vida
Certeza / Incertidumbre
(Orbitando en forma excéntrica uno del otro)

El arte es muerte, por lo tanto es vida.

i Nota del Autor: Con este desarrollo no intento convencer. No intento expresar una verdad. Es solamente la postura que practico en este momento. En este lugar. En un café cerca de una galería de arte. Quizás mañana esté pensando en rinocerontes. O en qué lugar tenemos reservado los que amamos todo con locura. Desde mi perspectiva, este desarrollo escrito sólo puede existir en el campo de la incertidumbre, en el campo de la duda. En el campo de las certezas, este texto está plagado de subjetividades que no aportan a un argumento concreto. Es por esto que reafirmo mi carácter de artista visual, y no el de escritor.

1- No es usual escuchar, tanto a padres como a maestros de escuela, diciendo a los niños: “la pregunta que haces no tiene respuesta, solo depende de lo que tú pienses”.

2- El autor se atreve a hacer algunas generalizaciones sólo sobre medicina occidental y no sobre la oriental.
3- Es necesario también colegiarse.
4- Jurisprudencia
5- Este enfoque podría incluso considerar cuestiones psicológicas / psicosomáticas, cuestiones de entorno familiar u otras variables relativamente novedosas respecto de la medicina del siglo pasado.

6- En la historia del arte, esta pregunta se considera ya planteada hace tiempo (aunque siempre está vigente).

7- En algunos países existen certificados que demuestran que cierta persona se dedica al arte y se utilizan por ejemplo para realizar rebajas de impuestos. Pero no se exigen para hacer, vender o mostrar obra.

8- Se podría citar un caso extremo para comprender hasta qué punto el arte puede arrasar con todo límite en forma incomparable: en 2009 la artista cubana Tania Bruguera presentó una performance en la que, mientras leía un ensayo sobre el arte, su relación con la política y la sociedad, gatillaba en su sien un arma real cargada con una bala real al modo “ruleta rusa”. Hay gente que cuestionará su veracidad mientras que otros cuestionarán su salud mental. Pero mientras alguien lo considere arte, será arte en ese entorno.
9- Término imaginado por el autor para referirse a la idea generalizada que tiene la sociedad sobre la ciencia, que usualmente dista bastante de lo que realmente hacen los científicos (más allá de su campo de acción).
10- Existen nuevas perspectivas en la educación, pero es temprano como para ver consecuencias claras en nuestra sociedad.